Aprender no depende solo de repetir ejercicios. Depende del estado emocional en el que se encuentra el perro cuando se le pide aprender.
Si el nivel de estrés o excitación es alto, el cerebro prioriza reaccionar, no procesar información nueva. En ese estado, el aprendizaje es muy pobre o inexistente.
Muchas veces no falta constancia ni método, sino bajar el nivel de activación y adaptar el aprendizaje al momento adecuado. Cuando el perro puede pensar, aprende mucho más rápido de lo que parece.

