No se puede afirmar que el Border Collie tenga problemas de comportamiento por definición. Lo que se observa con frecuencia son conductas que resultan difíciles de gestionar en contextos modernos. Esto suele deberse a un desajuste entre su predisposición genética y las contingencias del entorno. Al ser muy sensible al aprendizaje, cualquier incoherencia se adquiere rápido. En nuestro trabajo diario observamos que, cuando se ajustan expectativas y se trabaja la regulación emocional, muchas conductas disminuyen sin necesidad de intervenciones intensivas.

