a educación canina permite trabajar situaciones como tirones de correa, dificultades en la convivencia, miedos, reactividad y ansiedad por separación, entre otros. Cada caso se aborda de forma progresiva, adaptando el trabajo a la situación concreta del perro y de la familia, con el objetivo de mejorar la gestión emocional y lograr cambios estables que se mantengan en el día a día.

